El término “huachicol” es comúnmente conocido como el robo de combustible en México, pero también se ha utilizado para referirse a otras prácticas ilegales, como la dilución de combustibles con productos de baja calidad, así como “huachicol fiscal”.  

La leyenda urbana del nombre “huachicol” viene de la pronunciación hispanizada de “washing oil” o aceite de limpieza que en algunas carreteras se vendía en lugar de diésel. En el caso del huachicol de combustible, se trata de la extracción ilegal de gasolina, diésel u otros combustibles de los ductos de las compañías petroleras, a menudo mediante la perforación clandestina de los mismos; esta acción culmina con la alteración del combustible para obtener mayores ganancias. Algunos de los problemas que han surgido de esta actividad son:

  • Daños económicos y sociales: afecta a empresas comercializadoras y a la nación, debido a que toda venta de producto desleal ocasiona que el país deje de percibir ingresos tributarios. Las pérdidas por contrabando de combustible tocaron los 20 millones de pesos anuales durante el primer trimestre de 2021.
  • Daños ambientales: La perforación en los ductos ha ocasionado la contaminación de aire, agua y suelo, ya que el derrame de combustibles afecta a los suelos cercanos a los acueductos, que en el mayor de los casos son de cultivo, dañando al sector agrícola.

El huachicol fiscal es la evasión de impuestos mediante el uso de facturas falsas o inexistentes, lo que permite a los contribuyentes obtener devoluciones indebidas o reducir su carga tributaria de manera fraudulenta. En cualquiera de sus formas, el huachicol representa una práctica ilegal que vulnera la ley y afecta a la sociedad en su conjunto.

¿Por qué hay huachicol?

El huachicol, como cualquier delito, tiene muchísimas causas raíz entre ellas: descuido, corrupción, falta de mantenimiento, desigualdad social y económica o delincuencia organizada aunados a una reducida capacidad de control gubernamental. En una visión reduccionista y práctica, el huachicol existe por la extraordinaria capacidad de ser colocado en el mercado.  Los combustibles en sí no son un producto ilegal, así el robo y contrabando encuentran una salida rápida en compradores poco prevenidos.

De acuerdo con un reporte en El Universal, durante la primera mitad de 2022 PEMEX detectó 141 tomas clandestinas en ductos de petrolíferos y 338 en ductos de gas LP (gas casero) sólo en el llamado Triángulo Rojo en Puebla.  

 Ilustración 1: Triángulo Rojo.  Fuente: La Jornada  https://vanguardia.com.mx/noticias/nacional/el-triangulo-rojo-en-puebla-quedo-fuera-del-plan-anti-huachicol-OPVG3437786

Este estado se encuentra en primer lugar de tomas clandestinas en el país, sin embargo, y desafortunadamente, este no es el único tipo de combustible robado que se negocia a lo largo de nuestra nación. Se encuentra también aquel volumen directamente robado desde terminales o en las carreteras. Conforme han requerido diversificar sus ingresos, las organizaciones criminales tales como Los Zetas, el Cartel del Golfo, el Cartel Jalisco Nueva Generación y el Cartel de Sinaloa han liderado el robo de combustibles que utilizan para reventa, transporte propio y como precursores químicos.

El gobierno a través de la Secretaría de Hacienda y la Comisión Reguladora de Energía busca mantener controles volumétricos y estadísticos para evitar y prevenir que molécula de origen ilegal entre al mercado legal, sin embargo, una vez fuera es difícil distinguirla.  

Considera a EXXIA como un aliado honesto, ya que garantizamos el origen legal de la molécula que entregamos, contando con un rastreo completo desde la terminal de carga hasta el punto de descarga, así como documentos que establecen claramente su origen y legalidad.